¡Darme, darte, darnos, darse!
Lo que nos queda palpita
en lo mismo que nos damos.
Allí detrás de los besos,
de las miradas, del gozo,
sin forma están y seguros,
gozos, besos y miradas,
esperados, esperando.
Con cada abrazo le nace
un nuevo ser a otro abrazo.
El beso que se termina
otro se pide a sí mismo,
y en su dichoso expirar
le siente ya madurando.
¡Darme, darte, darnos, darse!
No cerrar nunca las manos.
No se agotarán las dichas,
ni los besos, ni los años,
si no las cierras.
¿No sientes
la gran riqueza de dar?
La vida nos la ganaremos siempre
entregándome, entregándote.
PEDRO SALINAS














Otorgado por



¡Exelente poema! es un placer encontrar buena poesía, mis saludos.