Bésame la boca…
Bésame la boca, con tu lágrima de risa,
bésame la luna y tapa el sol con el pulgar,
bésame el espacio entre mi cuerpo y tu silueta
y al mar más profundo besare con tu humedad.
Bésame el susurro que me hiciste en el oído,
besa el recorrido de mis manos a tu altar
con agua bendita de tu fuente besame toda la frente,
que me bautiza y me bendice, esa manera de besar.
Besa mis campos y mis flores, con tus gotitas de colores,
besa la lluvia que resbala la ventana,
besa mi vida y mis cenizas, me dirás que voy deprisa
bésame y deja con un grito, qué lo logre.
Besa el torrente de ilusiones, besame todas las pasiones
besa mi río hasta su desembocadura,
besa mi vida y mis cenizas, me dirás que voy deprisa
besa mis días y mis noches,
mis diluvios y mi cielo a pleno sol.
Bésame los ojos, aun dormido en la mañana
bésame la piel con el caudal de tu estreches,
con agua bendita de tu fuente, bésame toda la frente
que me bautiza y me bendice esa manera de besar.
R. Montaner
Mírame, en nada me consigo concentrar;
ando despistado, todo lo hago mal.
Soy un desastre y no sé que está pasando.
Me gustas a rabiar, yo te deseo;
me llegas a desesperar.
Es tan grande lo que siento por tí,
que tenerte no bastará.
¿Qué es esto que me invita a vivir,
que me dá la ilusión?
¿Qué será esa fuerza que a todos
nos une de dos en dos?
¿Será la fuerza del corazón?…
Hace que te abrace y
los cuerpos lleguen a estorbar.
Tiemblo sólo con la idea de rozar
tus labios llenos de besos nuevos.
No puedo dormir, robas mi tranquilidad;
alguien ha bordado tu cuerpo
con hilos de mi ansiedad.
De cinturón tuis piernas cruzadas,
en mi espalda un reloj
donde tus dedos son las agujas
y dan cuerda a este motor
que es la fuerza del corazón.
Y es la fuerza que te eleva,
que te empuja y que te llena,
que te arrastra y que te acerca a Dios.
Es un sentimiento, casi una obseción
si la fuerza es del corazón.
Es algo que te lía,
una descarga de energía
que te va quitando la razón.
Te hace tropezar, te crea confusión,
seguro que es la fuerza del corazón.
Es la fuerza que te lleva…
No puedo pensar, tendría que cuidarme más,
como, a poco, pierdo la vida
y luego me la das.
¿Qué es lo que va cegando al amante
que va por ahí de señor?
y no es más que un chiquillo
travieso, provocador.
¿Será la fuerza del corazón?
Y es la fuerza…
A. Sanz <















Otorgado por



Escribe un comentario